No es fácil hablar en Caquetá de empresarización cuando se desconocen los requerimientos administrativos y tributarios, y más si se trata de procesos asociativos, donde se deben concertar decisiones. Sin embargo hoy, las Tiendas de Paz Nueva Esperanza son una iniciativa que viene consolidándose, generando a través de la experiencia múltiples aprendizajes en el quehacer empresarial. 

La dinámica territorial complica el ejercicio, por un lado la rigurosidad de la veeduría realizada por el INVIMA -Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos- ha desencadenado en sanciones impuestas; del otro lado, en las comunidades, aún prima la cultura del fiado, que favorece a los comerciantes intermediarios, limitando la demanda de productos locales ofertados a precio justo, productos que en algunas ocasiones terminan por dañarse en los estantes de la Tienda de Paz. 

No ha sido una tarea fácil, sin embargo la perseverancia de los líderes hacen que hoy en Caquetá existan tres procesos de Tiendas de Paz, liderados por hombres y mujeres de Organizaciones Sociales de Base que asumieron el reto de proponer otras formas de comercio justo,  involucrando de manera directa la producción local. 

Uno de estos líderes es Luis Eduardo Ortiz perteneciente a la Red de Pobladores de Valparaíso, un soñador incansable, que desde Agrosolidaria preside hoy en día esta iniciativa, convencido del potencial de la región en la producción de alimentos y con capacidad de proyectar grandes cosas como  la reactivación de la despulpadora de frutas amazónicas, a través de familias que desde procesos orgánicos sumen a productos de alta competititvidad.    

No es fácil caminar en una iniciativa productiva, con tantas dificultades administrativas, sin embargo, queremos luchar para mantenerla siempre viva”. Luis Eduardo Ortiz.

Y es que es un apasionado por la labor asociativa y productiva, según él, el trabajo colaborativo ha sido siempre la base fundamental para todo, tal vez por eso camina desde el inicio en el Proceso de Desarrollo y Paz del Caquetá, dinamizando la Red de Pobladores, con un compromiso inquebrantable, liderando iniciativas desde Valparaíso, sumando toda su experiencia de vida y su capacidad de liderazgo a la Tienda de Paz.

Trimestralmente asiste a un evento nacional, se desplaza hasta la fría capital para dar cuenta del proceso adelantado en el municipio, hoy conversa con más propiedad, intercambia saberes y aprendizajes, regresa convencido que no es fácil la empresarización, pero que es un camino, en el que se debe seguir andando, de manera asociativa.